Leyendo a G.E. Moore

Leyendo a G.E. Moore
Ca'n Pastilla 27 Marzo 2016
Mostrando entradas con la etiqueta Cooper familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cooper familia. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de abril de 2018

TODOS ESCRIBEN. LOS COOPER (II)

Ya he hablado de esta extraordinaria familia en dos de mis artículos anteriores.
Hoy remato esta serie con la sucinta biografía de los tres que aún están en activo, y siguen escribiendo y publicando.
John Julius Cooper (Segundo Vizconde de Norwich). Nacido en 1929. Su padre fue Duff Cooper y su Madre Lady Diana Manners. Y su padrino el poderoso Lord Beaverbrook.
Fue educado en el Upper Canadá College, de Toronto; en Eton; y en la Universidad de Estrasburgo. Sirvió en la Marina Real Británica (Royal Navy) antes de titularse en Francés y Ruso en Oxford. Se unió entonces al Servicio de exteriores británico (Foreign Office), sirviendo en Yugoslavia y Líbano, y como miembro de la delegación británica en la conferencia de desarme en Ginebra.
Un buen día de 1964, Norwich decidió abandonar el Foreign Office y dedicarse a escribir libros de historia.
Dos de sus obras acaban de publicarse en España: “Cuatro príncipes” y “Los Papas”. Otras de sus obras incluyen trabajos sobre el reino normando en Sicilia; Historia de Venecia; Byzantium: The Early Centuries, Byzantium: The Apogee y Byzantium: The Decline and Fall, obras que cubren la historia del Imperio bizantino condensadas luego en su Breve historia de Bizancio; así como Venice: A Traveller's Companion, entre otras. Ha sido también editor de series como: Great Architecture of the World, The Italian World, The New Shell Guides to Great Britain, y The Oxford Illustrate d Encyclopaedia of Art.
 John Julius Norwich
Como Segundo Vizconde de Norwich, se sienta actualmente en la Cámara de Los Lores.
Norwich se casó por primera vez con Anne Frances May Clifford, hija de Sir Bede Edmund Hugh Clifford; tuvieron una sola hija, Artemis Cooper, la gran historiadora, y un hijo, Jason Charles Duff Bede Cooper. Tras divorciarse, Lord Norwich, se casó con Mary (Malkins) Philipps, hija del 1.er Baron Sherfield.
Norwich también es el padre de Allegra Huston, fruto de su relación con Enrica Soma Huston, esposa del director de cine americano John Huston.
Alice Clare Antonia Opportune. Artemis Cooper. Atractiva culta y de refinada elegancia, nació el 22 de abril de 1953. Es hija única del Segundo Vizconde de Norwich y de su primera esposa Anne (nacida Clifford) y nieta de Lady Diana Cooper. Hermana de Jason Charles Duff Bede Cooper, y hermanastra de Allegra Huston (hija de Lord Norwich y Enrica Soma Huston, ex esposa del director de cine estadounidense John Huston).
Artemis Cooper asistió al Lycee francés, al Convento del Sagrado Corazón en Woldingham y a la Camden School for Girls. Después fue al St. Hugh’s College, Oxford, donde obtuvo un título en lengua y literatura inglesa. Pasó un tiempo en Egipto con el Voluntary Service Overseas, enseñando inglés en la Universidad de Alejandría. En julio de 2015 recibió un doctorado honorífico de la Universidad de York. Y en 2017, fue elegida mimbro de la Royal Society of Literature.
Artemis Cooper y Antony Beevor
Su primer libro fue una recopilación de las cartas de sus abuelos: “Un fuego duradero. Las cartas de Duff y Diana Cooper 1913-1950” en 1983. Ha escrito una interesante biografía de la escritora inglesa Howard: “Elisabeth Jane Howard. Una peligrosa inocencia”. Editado el epistolario entre Evelyn Waugh y Diana Cooper. Se ha encargado de seleccionar los textos de esa maravillosa antología de Patrick Leigh Fermor, que es “The Words de Mercury”. Su libro: “El Cairo durante la guerra 1939-1945”, sobre la vida en Egipto en esos años es una delicia. Como lo es “Paris después de la Liberación 1944-1949”, escrito a cuatro manos con su marido también historiador, Antony Beevor.
Pero para mí, lo mejor que ha escrito Artemis de lo que he leído, es la extraordinaria biografía de Patrick Leigh Fermor, que no publicó hasta la desaparición de éste. “Teníamos ese acuerdo, que no apareciera hasta la muerte de él y de su mujer, Joan Eyres Monsell. Ambos eran personas cortésmente privadas, especialmente Paddy”, escribió Artemis. El libro es una maravilla, cada página un dulce bocado de nuestra historia europea. Especialmente brillantes para mí, las dedicadas a los amores que tuvo Paddy con la princesa Balasha Cantacuzeme, 16 años mayor que él, y descendiente de una estirpe que dio un Emperador de Bizancio. Vivieron cuatro años en la casa señorial de los Cantacuzeme en Balemi en Moldavia, frontera con la Besarabia. Se separaron en 1939, cuando Paddy regresó a Inglaterra al estallar la II Guerra Mundial, para incorporarse al ejército en la unidad de Operaciones Especiales.
En 1986, Artemis se casó con su compañero escritor y también historiador Antony Beevor. Y han tenido dos hijos, Nella y Adam.
Antony Beevor (14 de diciembre de 1946). Historiador británico, autor de varios ensayos convertidos en superventas.
Está relacionado con una larga sucesión de mujeres escritoras, ya que es hijo de Carinthia "Kinta" Beevor (1911-1995), ella misma hija de Lina Wakefield, y descendiente de Lucie Duff-Gordon (autora de un carné de viaje a Egipto). Kinta Beevor es por su parte la autora de “Una infancia toscana”.
Estudió en el Winchester College y en la Real Academia de Sandhurst. Siguiendo las huellas de uno de los más célebres historiadores sobre la Segunda Guerra Mundial, John Keegan, Beevor es autor de numerosas obras que para algunos son controvertidas, e innovadoras para otros, en particular sobre las batallas de la Segunda Guerra Mundial (Stalingrado, Berlín y Creta), pero también una historia de la Guerra Civil española que ha recibido igualmente críticas, u otras obras sobre el siglo XX en general.
En tanto que antiguo oficial del 11º Regimiento de Húsares del Ejército británico, ha tenido acceso, tanto para la batalla de Stalingrado como para la de Berlín, a los archivos soviéticos, inaccesibles para los investigadores hasta 1991. De este modo ha renovado en profundidad, la Historia militar y política de la Segunda Guerra Mundial.
Uno de los libros de Beevor que más me han gustado, es el que trata sobre Creta durante la guerra: “Creta: la batalla y la resistencia”. Pues además del estilo historiográfico tan propio del historiador, ha tenido para mí, el especial encanto de estar muy relacionado, con unos años decisivos de la vida de Patrick Leigh Fermor (Paddy para los amigos) el increíble autor de los libros de viaje más hermosos que se han escrito jamás.
Quizá uno de los secretos del éxito de las obras de Beevor, reside en su capacidad para dotar de carne y sangre, de vida, a las criaturas históricas que pueblan sus libros. El puntilloso rigor del documentalista se convierte, por el arte de Beevor, en brillante narración, en la que no se sabe que admirar más, si su solvencia histórica, o la irresistible adicción literaria que suscita. Como escribió Patrick Leigh Fermor al respecto: “Te hace vivir las acciones militares y el desarrollo del conflicto, como si hubieran sucedido la semana anterior”.
Está casado con Artemis Cooper, nieta de Lady Diana Cooper.

Palma. Ca’n Pastilla a 14 de Marzo del 2018.



lunes, 2 de abril de 2018

TODOS ESCRIBÍAN. LOS COOPER (I)

En un artículo anterior escribí sobre “Cuatro príncipes”, el último libro publicado en España, del gran historiador John Julius Cooper (2º Vizconde de Norwich). Pero investigando un poco sobre la biografía del autor, caí en la cuenta de que pertenecía a una familia increíble, de algunos de cuyos miembros ya tenía muy buenas referencias, los Cooper. Entre descendientes directos, y miembros de la familia por matrimonio, nos encontramos con un puñado de personalidades extraordinarias, básicamente políticos e historiadores. Pero todos escribían. Alguien debería llevar a cabo una biografía de toda esa familia.

Duff Cooper. Los Cooper descienden del rey Guillermo IV de Inglaterra – “uno de los menos distinguidos de nuestros monarcas” escribió John Julius – y de su amante Dorothea Jordan. Pero fue de “Duff” del que primero tuve noticias, leyendo las obras de Churchill y sus diversas biografías.
Nació el 22 de febrero de 1890. Hijo único del médico de moda de la sociedad de aquellos días: Sir Alfred Cooper, cirujanos especialista en problemas sexuales de las clases altas. Y de Lady Agnes Duff, hija de James Duff, 5º Conde de Fife.
Después de estudiar en Oxford, ingresó en el Foreign Office en octubre de 1913. El 2 de junio de 1919 se casó con Lady Diana Manners. En las elecciones generales de octubre de 1924, ingresó en la Cámara de los Comunes al conseguir el escaño de Oldham para los tories (conservadores). En mayo de 1937, el nuevo Primer Ministro Neville Chamberlain, lo nombró Primer Lord del Almirantazgo (Ministro de Marina).
Duff Cooper
El 6 de octubre de 1938, un día después del famoso Pacto de Munich, denunció el acuerdo y renunció al gabinete. Cuando Churchill fue elegido Premier (10 Mayo 1940) lo nombró Ministro de Información, y luego (julio de 1941) canciller del Ducado de Lancaster (equivalente a ministro sin cartera).
En diciembre de 1943 fue nombrado Representante Británico en el Comité Francés de Liberación Nacional (la Francia Libre, el movimiento que encabezaba De Gaulle). Y aquí podríamos decir, que fue donde comenzó a relevarse como un gran político. Su cometido incluía mantener una relación de trabajo entre Churchill y De Gaulle, dos hombres provistos de un gran ego, a quienes encontraba Duff igualmente difíciles. París fue liberado en agosto de 1944, y Cooper se mudó allí en septiembre. El 18 de noviembre de ese año, presentó formalmente sus credenciales como embajador británico en Francia. Pronto demostró ser un embajador muy popular, con Lady Diana ayudando a hacer de su mandato un gran éxito social. Fue, en palabras del historiador británico P.H. Bell, un “devoto francófilo”, que durante su tiempo como embajador en París, a menudo probó la paciencia del Foreign Office, al ir más allá de sus instrucciones de mantener buenas relaciones con Francia.
A pesar de ser conservador, Cooper no fue reemplazado cuando los laboristas ganaron las elecciones en 1945. Ernest Bevin, el nuevo Secretario del Foreign Office, valoró a un embajador que era amigo cercano de tantos políticos franceses, que incluso logró tener una especie de amistad, con el famoso anglófobo Charles De Gaulle.
Su mandato como embajador finalizó a finales de 1947. Pero para consternación de su sucesor, permaneció en París, viviendo en el Chateau de St. Firmin. Asumió algunos cargos directivos de empresas, pero esencialmente dedicó el resto de su vida a la escritura. Durante la guerra había escrito la vida del Rey bíblico David. En 1949 publicó el “Sargento Shakespeare”, un libro sobre la vida temprana del gran dramaturgo. Tuvo problemas con la Oficina del Gabinete, que intentó en vano, por motivos de seguridad, bloquear la publicación de su única novela “Operación Heartbreak” (1950). Con anterioridad había publicado la biografía oficial del Mariscal de Campo Haig (1935). Y una breve biografía del estadista francés Talleyrand. Escribía despacio, se ha dicho, pero raramente necesitaba revisar sus manuscritos.
Fue nombrado Vizconde de Norwich (1952) en reconocimiento a su carrera política y literaria. Y dejó gran parte de su magnífica biblioteca, a la Embajada Británica en Paris.
Su sobrina Enid Levita (hija de su hermana Stephanie) es la abuela paterna del ex líder conservador, David Cameron.


Lady Diana Cooper
Lady Diana Manners (Diana Cooper). Fue la hija más joven de Henry Manners, 8º Duque de Rutland, y de Marion Margaret Violet Lindsay (Pero algunos han insinuado que su padre biológico, fue el escritor Henry Cust). De joven fue considerada una de las mujeres más bellas de Inglaterra, apareciendo en incontables retratos, fotografías y artículos en periódicos y revistas.
En la década de de 1910 formó parte activa de “The Cotorie”, un influyente grupo de jóvenes aristócratas e intelectuales ingleses, cuya importancia y número se vio reducido a causa de la Primera Guerra Mundial. Lady Diana fue la más famosa del grupo, al cual también pertenecían Raymond Asquith (hijo del Primer Ministro Herbert Henry Asquith), Patrick Shaw-Stewart, Edward Horner, Sir Denis Anson y Duff Cooper. Tras la muerte súbita de los tres primeros en la guerra y el cuarto ahogado, Lady Diana se casó con Duff Cooper en 1919, uno de los últimos supervivientes de su grupo de amigos íntimos. No fue, que digamos, un matrimonio muy querido por la familia de ella, que esperaba que se desposara con Eduardo VIII (Duque de Windsor cuando abdicó de la corona, para contraer matrimonio con Wallis Simpson).
Tras trabajar como enfermera durante la guerra y como editora de la revista “Femina”, escribió una columna en diversos periódicos propiedad de William Max Aitken (Lord Beaverbrook). Después se dedicó al teatro, e interpretó a la Madonna en la reposición de “The Miracle” (dirigida por Max Reinhardt). La obra obtuvo un gran éxito internacional y Lady Diana viajó durante años representándola. Posteriormente actuó en varias películas aún mudas, pero también en otras de las primeras en color.
En 1929 tuvo a su único hijo: John Julius Norwich, hoy un gran escritor e historiador.
El matrimonio Cooper
Tras el retiro de su marido como embajador inglés, siguieron viviendo en Francia, en Chantilly, hasta el fallecimiento del mismo en 1954. Cuando Duff Cooper fue nombrado Vizconde de Norwich, Lady Diana rechazó ser llamada Vizcondesa Norwich. Decía que le sonaba a “porridge” (gachas). Llegó incluso a publicar un anuncio oficial en “The Times”, afirmando que, independientemente del estatus de su marido y del suyo propio, seguiría siendo conocida como Lady Diana Cooper.
Lady Diana redujo drásticamente sus actividades, ya en los últimos años de la década de 1950. Pero escribió tres volúmenes de memorias: “The Rainbow Comes and Goes”, “The Lights of Common Day”, y “Trumpets from the Steep”.
Falleció en Londres en 1986, a los 93 años de edad.
(Continuará)

Palma. Ca’n Pastilla a 10 de Marzo del 2018.



lunes, 19 de marzo de 2018

CARLOS E ISABEL

Publica estos días en España, la Editorial Ático de Libros, “Cuatro príncipes” del historiador John Julius Norwich (en realidad su apellido es Cooper, lo de Norwich proviene de su título nobiliario: Segundo Vizconde de Norwich). Los cuatro príncipes que dan título al libro fueron: Enrique VIII de Inglaterra, Francisco I de Francia, el emperador Carlos V y Solimán el Magnífico. Un hecho extraordinario me parece, que coexistieran en la historia, cuatro titanes de su envergadura. Una de las virtudes, pero no la única, del relato, es presentar las historias de los cuatro protagonistas, no como compartimientos separados, sino entrelazados en el mismo hilo narrativo. “Es era la idea”, explica el autor. “Estaban constantemente enredados, todos interactuaron, salvo Enrique con Solimán. Es una manera de mostrar, que también los hechos están entrelazados”.
John Julius Norwich
La ostentación y el esplendor de Enrique y Francisco – nos explica Norwich – contrastaban con la austeridad del más poderoso de los cuatro, el emperador Carlos. Y ello me ha llevado a recordar una visita que hice, y la reflexión o interrogación que me produjo. Un fin de semana – en los años sesenta, mientras estudiaba Económicas en la Complutense - me acerque a visitar el Monasterio de Yuste (Cáceres), lugar en el que vivió el emperador Carlos los dos últimos años de su vida. Los frailes jerónimos, que entonces lo habitaban, me enseñaron la mayor parte del mismo. Todo el entorno respiraba una profunda austeridad. ¿Cómo un hombre educado en Flandes, en la Corte de Borgoña, había decidido, en el esplendor de su poderío, retirarse a un lugar tan sobrio, tan severo? Cuando Carlos V llegó a España por primera vez con 17 años, llegaba con las costumbres y los gustos de un gran señor borgoñón. Era muy aficionado al lujo – nos relata Joseph Perez en su gran obra “Carlos V” – lo atavíos, los banquetes refinados e interminables, la caza, las fiestas, los torneos y las justas, o sea, la vida brillante que había llevado en la corte de Bruselas, en ese mundo feudal, aristocrático y caballeresco cuyos gustos e ideales compartía: cultura francesa (sólo chapurreaba algunas palabras del castellano) y culto al honor, como lo definía la Orden del Toisón de Oro, cuyo collar ostentaba casi siempre en el pecho. Y cuando murió a los 58 años, se había convertido en uno de los monarcas más austeros de la historia, y un defensor acérrimo del castellano, el cual hablaba con la misma perfección que el francés, flamenco, italiano, holandés y latín. Los historiadores han recogido una anécdota, sucedida en una de sus visitas al Papa: “Estaban presentes dos embajadores franceses y reconvinieron a su Cesárea Majestad por expresarse en español y no en otro idioma más inteligible. El Emperador dio la espalda a uno de los embajadores, el del Rey galo, y se dirigió al otro, el embajador francés ante su santidad: Señor obispo, entiéndame si quiere; y no espere de mí otras palabras que de mi lengua española, la cual es tan noble que merece ser sabida y entendida de toda la gente cristiana».
Norwich en su obra “Cuatro príncipes”, contrapone las aficiones mujeriegas de Enrique VIII y Francisco I a la contención de Carlos en este terreno (Solimán jugaba en otra liga) y la atribuye a su famosa austeridad en todos los ámbitos. No soy yo quien para enmendar la plana a Norwich. Pero me atrevería a decir que la contención del emperador en este terreno, es mérito de su mujer Isabel de Portugal, de la inteligencia, la cultura y el carácter de la misma, y el gran amor que siempre les unió.
Isabel era nieta de los Reyes Católicos, por tanto prima hermana de Carlos V. A lo largo de su vida, muchos la compararían con su abuela Isabel la Católica, por su carácter y su determinación en la política. Isabel fue sin duda el alma española de Carlos V, que debido a sus viajes por Europa pasaba poco tiempo en España. De sus trece años de matrimonio, Carlos estuvo la mayor parte del tiempo fuera de España, alejado de sus problemas y devenires políticos. Fue gracias a las gobernaciones ejercidas por la reina Isabel (1529-1532, 1535-1536 y 1538-1539) que España pudo mantenerse independiente de las políticas imperiales. Son muchos los historiadores que afirman que la gobernanza de Isabel, fue sin duda crucial para la España del siglo XVI.
Isabel de Portugal
A pesar de que el matrimonio se realizó por motivos políticos, se dice que fue una pareja feliz. Otros hablan de un auténtico flechazo, que se produjo dos horas antes de su matrimonio, cuando Isabel y Carlos se conocieron. El Rey le fue fiel (tuvo otros hijos, pero en su soltería y viudez, entre ellos el famoso Jeromín, D. Juan de Austria) y tras la muerte de Isabel, Carlos I no volvió a contraer matrimonio. Isabel era considerada una de las mujeres más bellas de su época, y como tal fue retratada por artistas como Tiziano. El matrimonio tuvo cinco hijos, siendo el mayor el futuro Felipe II de España, el único varón en sobrevivir a la niñez. Isabel de Portugal también sufrió dos abortos y no sobrevivió al segundo, ya que murió dando a luz un prematuro séptimo hijo, en uno de los aposentos del toledano palacio de Fuensalida, lugar que hoy alberga la Presidencia del Gobierno de Castilla-La Mancha.
Pablo Guimón en Babelia. El País 10.02.2018, pone en boca de Norwich las siguientes palabras: “Me gusta la historia porque es entretenida. Yo sé que nunca podría escribir una novela o una obra de teatro, porque no tengo imaginación creativa. Todo lo que puedo hacer es contar, y eso es lo que hago. No escribo para académicos. No soy académico. Nunca en mi vida he descubierto un solo hecho histórico nuevo. Y no sabría que hacer con uno si lo encontrara. No quiero empujar las fronteras del conocimiento. Lo que quiero es contar una buena historia, de manera precisa y entretenida. Y, afortunadamente, la historia está llena de ellas”.
Pues eso. Exactamente lo mismo que yo.

Palma. Ca’n Pastilla a 22 de Febrero del 2018.