Una de sus contribuciones más importantes, a estas nuevas preocupaciones, quizá fue un artículo el 7 de Abril de 1966, en un número especial del “Times Literary Supplement”: “New ways in history”. Este número especial, dedicado a la situación de la historia en Gran Bretaña, recogía colaboraciones de historiadores como Edward Palmer Thompson, Eric Hobsbawm o Keith Thomas entre otros, y se prolongó en los siguientes números, con las aportaciones al debate de otros historiadores como Lawrence Stone, Trevor-Roper o incluso Isaiah Berlin. El debate afectaba fundamentalmente, a la renovación en la historiografía británica, que se estaba produciendo, gracias a la utilización de nuevas herramientas (sociología, demografía o psicología social), y a los nuevos acercamientos y objetivos (la historia desde abajo y el crecimiento de su público). Pero también a su ruptura, con el tradicional localismo británico, que se constataba con el crecimiento de nuevos enfoques (arte, tecnología) o áreas de estudio como África, Asia o América Latina. Y ahí era donde entraba Carr, para defender la necesidad de esta ampliación… pero también para alertar, de los peligros de su excesiva “sociologización”.
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| Raymond Carr |
Carr consideraba que era fundamental, la conexión entre la historia y las ciencias sociales, para obtener un resultado positivo:
Así lo demostraba, pensaba Raymond, el doloroso, cuando no ridículo, esfuerzo por aplicar a América Latina, el esquema funcionalista sobre estatus, roles y equilibrios sociales de Talcott Parsons, uno de los sociólogos conservadores americanos, más importante de la Guerra Fría.
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| Raymond Carr |
Pues eso.
Palma. Ca’n Pastilla a 16 de Agosto del 2017.

