Los veteranos montañeros sabemos que si nos cae encima una avalancha, no debemos intentar oponernos a la misma, si no nadar en su interior, con ella, hasta que se detenga. Y entonces sí, podremos ponernos de nuevo en pie.
Mucho se habla estos días de Vieja y Nueva Política, identificándola con viejos y nuevos partidos políticos, quizás en una errónea transposición a la actualidad, del título de la conferencia que dio Ortega y Gasset en el Teatro de la Comedia en Madrid el 23 de Marzo de 1914. Pero si en algún caso eso fuera así, se demostraría, una vez más, que mucha gente no pasa de los titulares de los medios, o de los nombres de los libros. Porque para Ortega, la nueva política nada tenía que ver con nuevos partidos. Ortega dijo y escribió en verdad, cosas como estas: “Un principio nuevo como idea, no puede mover a las gentes. Nueva política es nueva declaración y voluntad de pensamientos que, más o menos claros, se encuentra ya viviendo en las conciencias de nuestros ciudadanos… Por tanto, esta nueva política tiene que tener consciencia de sí misma y comprender que no puede reducirse a unos cuantos ratos de frívola peroración, ni a unos cuantos asuntos jurídicos, sino que la nueva política tiene que ser toda una actitud histórica. Esta es una diferencia esencial.”
![]() |
| Ortega y Heidegger |
Llegó la hora de la POLÍTICA. La hora de abandonar ensoñaciones, y fajarnos con lo real, lo auténtico. En pocos días sabremos con cierta certeza, quienes son Políticos, y quienes solamente Politiquillos (en francés se diferencia muy bien el Politique, político u hombre de Estado, del Politicien, arribista, politicastro). El socialista alemán Ferdinand Lassalle, dijo que Fichte tenía razón, que el político descubre con mirada zahorí la opinión pública, la real, la eficaz y decisiva. Y descubierta la misma, la expresa, la saca a la luz y triunfa. Porque la verdadera opinión late: no se la ve, hay que descubrirla al través de sus efectos. Ahí tiene usted, remataba Lassalle, la genialidad del Político con mayúsculas; la política minúscula es el juego de la superficie. Y Ortega escribió: “Es un acto inmoral convertirse en conquistador del poder, sin crearse previamente un ideal gubernativo”. Y la política ciertamente es acción, pero la acción es también movimiento, es dar un paso, y un paso exige una dirección que vaya en línea recta, y no se quiebre cada pocos días.
Pero bueno, seguiremos expectantes. Los que me leéis en Facebook o aquí, en mi Blog, ya sabéis que desde hace un año, yo andaba luchando en una batalla un poco especial. Desde las elecciones europeas, he estado confrontándome a todos aquellos que afirmaban, que al PSOE ya no le quedaban si no un par de telediarios, que se iba a disolver ya, o que quedaría tan marginal en política como el Pasok griego. No me voy a repetir, pero argumentaba que si nos renovábamos en profundidad, en ideas y personas, eso no tenía porqué ocurrir. Que la Historia demostraba que los socialdemócratas, ya habíamos pasado muchas veces por esos cataclismos en que nuevos actores sobrevenidos, parecían querer relegarnos al rincón más obscuro de la Historia.
![]() |
| Pedro Sánchez |
Pero ¡¡atentos, en el PSOE no podemos conformarnos con la situación actual!! Hemos recuperado algunos votos desde las europeas, bien, pero hemos perdido muchos en relación a las municipales anteriores. Desde ¿2008 inicio de la crisis? los partidos con más historia, los parlamentarios (PP, PSOE, IU, CIU, PNV…) habían subsistido como inmersos en la fluencia general de la vida española, nunca antes había faltado por completo una actividad de ósmosis y endósmosis, entra la España de las instituciones y la España de los ciudadanos. Pero desde hace algún tiempo esa función de pequeñas renovaciones continuas en el espíritu, en lo intelectual y moral de los partidos, ha venido a faltar, y privados de esa actividad, de esa acción de ósmosis y endósmosis (en el leguaje de Ortega) con el ambiente, los partidos se han ido anquilosando, petrificando, y, consecuentemente, han ido perdiendo intimidad con la ciudadanía. Renan decía que una nación es un plebiscito de todos los días (y a mí me parece que ello es también aplicable a los partidos) que tiene que justificar cada día su legitimidad, no sólo negativamente, cuidando de no faltar al derecho, sino positivamente, impulsando la vida de sus ciudadanos. Los partidos tienen que justificar, prácticamente a diario, su fecundidad histórica, y si no lo hacen, más antes que después irán desapareciendo. Tienen que mirar cara a cara, con valor, la plenitud de esta enorme crisis, a fin de no embarcarse, como en naves maltrechas, dentro de ideales desvencijados. Los dos términos que constituyen los polos de la actividad política se han modificado: los problemas y el ánimo público. Vano será, por tanto, que aspire a triunfar un movimiento desde cuyos principios no se pueda atacar la faz de aquellos (los problemas) ni satisfacer íntimamente a éste (el ánimo público).
El día siguiente a las votaciones escribí en Facebook: Pero el PSOE no se puede conformar con su situación actual, tiene que continuar su renovación sin descanso. Y necesita ya, encontrar la solución a las dos grandes lagunas, que le cierran el paso hacia una nueva hegemonía: los jóvenes y las grandes ciudades. Y hoy en una entrevista en El País, Pedro Sánchez dice: “Claro que tenemos un problema en grandes capitales, y entre los jóvenes, que vamos a abordar de inmediato. El partido requiere renovación, apertura, fin de la endogamia y proponer como candidatos a figuras de prestigio. Reconozco el trabajo de miles de compañeros y la renovación ha empezado con un 85% de las listas con nuevos candidatos y con una media de edad de 41 años. Sí, hemos entendido el mensaje de que la sociedad quiere cambio porque el ciclo político del PP se ha acabado.” Mi Secretario General está en ello, y yo no tengo más que decir al respecto.
![]() |
| Antonio Maura |
Y para terminar, desearles a los compañeros que estos días están picando piedra, en la compleja labor de los pactos de mayorías en ayuntamientos y comunidades, mucha calma, flema británica, cintura política, y firmeza en nuestros principios. Y si al final no se puede, pues no se puede, no pasa nada. La Historia continuará. Y como dijo el gran político mallorquín Antonio Maura: ¡¡Que gobiernen los que no dejan gobernar!! Salud.
Palma. Ca’n Pastilla a 31 de Mayo del 2015.


