Leyendo a G.E. Moore

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Ca'n Pastilla 27 Marzo 2016
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lunes, 14 de noviembre de 2016

ARENDT, NO TRUMP. "CUIDAR EL MUNDO"

He dejado pasar algunos días antes de comentar el inesperado triunfo de Trump. Un tiempo necesario para relativizar mi disgusto y mi angustia, y así escribir menos arrastrado por mis emociones. Pues actuar bajo ellas, aunque comprensible, no es lo más útil para combatir el mal. Y eso es lo que pienso, sobre todas esas manifestaciones anti Trump, que se están produciendo ahora en EE.UU. Lo de las manifestaciones está bien. Yo mismo he participado activamente en muchas, muchas, en la dictadura y en democracia. Pero sobre ellas opino lo mismo que explicaba el otro día en mi Blog (http://senator42.blogspot.com.es/search/label/Un%20largo%20s%C3%A1bado) en relación al valor cívico y el valor heroico. Lo que produce el cambio es el valor cívico, diario, humilde, poco visible, pero constante. El trabajo social y colectivo día a día en asociaciones, sindicatos partidos políticos… etc.
No tengo todos los datos demoscópicos y sociológicos de lo que ha ocurrido. Pero si los suficientes, me parece, para decir algunas cosas, y contradecir muchas tonterías de izquierda chic o gauche divine que se han aullado.
Slavoi Zizec ha sostenido que Hillary era el verdadero peligro, “porque al menos Trump había conseguido romper, los consensos entorno a los que funcionaba la política y, si ganaba, obligaría a los grandes partidos a volver a sus fundamentos, para regenerarse”.Y Susan Sarandon, magnífica representante de esa izquierda elitista, dijo, ya lo sabéis, que ella no votaba con la vagina, y que se negaba a optar por “el menor de los males”.
La posición de Zizec – nos recordaba Máriam Martínez Bascuñán – es la de aquellos que entienden que cuanto más se antagonizan las contradicciones, tanto mejor para destruir un orden de legitimidad que impide fructificar lo auténtico: la utopía que está ahí siempre, al final del camino; esa sociedad perfecta después del caos (el domingo después del viernes, de Steiner) aunque para ello tenga que perecer el mundo. Y la de Sarandon encarna el juicio moral, que obliga a interpretar el mundo en opciones maniqueas: en la vida se elige entre un bien o un mal, que pueden ser identificados con certeza. Con ello desaparecen los dilemas, sustrato de la política, donde imperan los grises y donde, precisamente por eso, habitualmente hay que elegir entre dos males. La alternativa a los dilemas, es el maniqueísmo agustiniano.
Hannah Arendt
Y no, la política consiste, por definición, en evitar el mal mayor, ese espacio en el que cada opción nos enfrenta a una pérdida, y donde hay que intervenir a pesar de la duda. La auténtica política tiene que vivir, con aquello que Hannah Arendt llamó “cuidar el mundo”, atender a lo cercano, antes que a los grandes, con frecuencia abstractos, principios. La ética de la responsabilidad, antes que la de la convicción.
Le Pen, Putin, Trump y otros colegas, prometen Estados fuertes, naciones orgullosas, mano dura contra los inmigrantes, y recuperar la soberanía, frente a cualquier compromiso impuesto desde el exterior. Unos hablan en nombre de la democracia, otros del pueblo o la nación, pero todos apuntan a un mismo modelo: la tiranía de la mayoría, bajo un líder clarividente y un enemigo común, exterior, interior, o ambos a la vez. También celebran la victoria de Trump, curiosamente, los nuevos populistas de izquierdas y las izquierdas trasnochadas de siempre. Para todos ellos, esa victoria confirma el inminente colapso del sistema, víctima, como ya apuntaba, de sus contradicciones estructurales. Están alegres – como apuntaba Torreblanca – porque las vías de reformas pragmáticas del sistema, tienen que fracasar para que su alternativa radical, se revele como la única posible (la controversia histórica entre Bernstein y Kautsky). Vuelve pues el marxismo clásico, ortodoxo, “viejuno”, con su análisis simplista y reduccionista del mundo, ¡et voilà! lo hace en pinza con el peor nacionalismo xenófobo. Como si ignorásemos la historia, y no hubiéramos aprendido nada de los años treinta, y del fracaso de unas democracias asediadas por la izquierda y la derecha.
Estamos ante una amalgama en la que se mezclan izquierdas y derechas, nuevas y viejas, antiestatistas y anticapitalistas. Amalgama que no es capaz de construir nada, pues, en el fondo, sólo les une la pasión por destruir las estructuras fundamentales de lo existente, de todo aquello en que se basa nuestro modo de vida: la democracia representativa, la economía de mercado, la apertura de fronteras, las identidades múltiples, la idea de la sociedad abierta de Karl Popper. Es el viejo nacionalismo, ahora disfrazado de revuelta del pueblo contra las élites, pese a la evidencia, de que todos esos movimientos, están liderados por élites, que muy poco tienen de pueblo. Unas élites fanatizadas, que saben bien como manipular las emociones y manejar los medios, para instalarse en el poder en nombre del pueblo.
Franklin D. Roosvelt
Trump no es un tipo muy sofisticado – ha escrito John Carlin – pero si algo entiende (como lo entendieron Álvaro Uribe el artífice del no colombiano, y Nigel Farage Mr. Brexit) es que el miedo es la más primaria de las emociones, y la más fácil de despertar en el ser humano. Crear miedo a base de mentiras, y después declarar que uno es el dueño de la solución, para acabar con ese miedo, es la fórmula electoral ganadora. Para ello el punto de partida tiene que ser, por definición, la falta de respeto por la inteligencia política del público, al que se quiere conquistar. Lo importante es poseer el feeling popular necesario, para saber identificar quien o que grupo, representa en determinado momento, el lobo feroz más temido.
En el caso de Trump y de Farage, fueron los inmigrantes, aquellos que, según el razonamiento postulado, generan criminalidad y amenazan nuestros empleos, o nuestra forma de vida. Que los hechos no apoyen la tesis, es irrelevante. Si la teoría no coincide con la realidad, que se fastidie la realidad. El argumento funciona, porque apela de manera visceral al rechazo u odio a “los otros”, a lo desconocido. Hitler entendió todo esto muy bien. En su caso identificó al enemigo como los judíos. Hoy en Europa otros ganan adeptos, incitando al miedo a los musulmanes. Y si no estamos atentos y reaccionamos, esto puede que no haya hecho sino empezar.
Franklin D. Roosvelt dijo: “A lo único que debemos tener miedo, es al propio miedo. Los hombres no son presos del destino, sólo son prisioneros de sus propias mentes”.
Pues eso.

Palma. Ca’n Pastilla a 13 de Noviembre del 2016.


sábado, 18 de junio de 2016

¿BUCLE ELECTORAL RECURRENTE?

Como apasionado de la política, y hoy ya casi mero espectador de la misma, me gusta “descorrer la cortina del balcón de nuestro tiempo y mirar que tiempo hace, que tiempo vamos a tener. Pues nuestro tiempo es nuestro paisaje, y por eso es preciso conocer su fisonomía y su topografía”, como escribía en admirable metáfora Ortega y Gasset, resumiendo, en su caso, la tarea del filósofo.
Hace ya demasiado tiempo que en Europa y más allá, el mal tiempo nos acompaña. Los nacionalismos, los populismos, los dogmatismos, los esencialismos, la xenofobia… llueven por todas partes. Son granizadas provocadas por una indignación entendible, ante las respuestas equivocadas e injustas, de los gobiernos y los partidos tradicionales, dormidos sobre sus laureles, tumbados en la “chaise longue” de Rajoy según Peridis. Y debemos entender que esa indignación persistirá, mientras permanezcan las injusticias sociales que las alimentan. Hasta que los gobiernos reconozcan, que nos enfrentamos a una auténtica emergencia social. Que millones de ciudadanos, están perdiendo la esperanza de un horizonte atractivo. Entretanto persista esta injusta y desigual situación, existirá en nuestras sociedades, un importante número de votos de indignados, dispuestos a apoyar opciones populistas radicales, y líderes demagógicos que les prometan, todo lo que quieren y desean oír.
NO
Con las encuestas de hoy en la mano, y aquí en España, me parece realmente difícil que en las próximas Cortes, emanadas del voto del próximo día 26, un solo partido tenga escaños suficientes, para gobernar por sí solo. Y es ante este posible panorama, que el sociólogo José Félix Tezanos, escribía en la revista “Temas”, sobre la posibilidad de un “bucle electoral recurrente”. Del cual sólo podríamos salir, vía una férrea voluntad de entendimiento, mediante el resurgimiento de la cultura del pacto, del denostado espíritu de consenso, que brilló durante la Transición. Pero no va a ser nada fácil.
Como veterano militante del PSOE, un pacto con el PP, por activa o por pasiva, dadas sus políticas nefastas y cínicas, en apoyo de los que más tienen, y su estructura infectada de corrupción, me parece impensable. ¿Y con Podemos? En un hipotético resultado electoral en el que nos sobrepasaran, a mí lo que me pide el cuerpo, y a muchos otros compañeros me parece, es devolverles el NO que nos estamparon en la cara, cuando la investidura de Pedro Sánchez. O dejarles gobernar, como manera de desinflar ese utópico globo, hinchado de propuestas demagógicas, irrealizables hoy en un mundo globalizado de soberanías compartidas Pero llevo demasiado tiempo predicando, que las decisiones políticas no pueden surgir de las emociones, entre otras cosas porque luego, el calentón de uno, lo pagan siempre los mismos, los más damnificados.
¿¿ ??
Así que, recuperemos la serenidad y la racionalidad política, y sentémonos a dialogar con Podemos. No será fácil ni cómodo. Primero porque se trata de un partido anti-acuerdo, por ideología, y por ser un totum revolutum, de no menos de una docena de organizaciones políticas diferentes (miremos, una vez más, lo que está pasando en Cataluña, con los amigos de la CUP). Segundo por la personalidad increíble de su caudillo: ególatra, mesiánico, autocrático (no busca el acuerdo, sólo exige sumisión, como se van a enterar muy pronto los compañeros de IU), voluble como las hojas en otoño (tan pronto es antisistema, como socialdemócrata) voceador irredento de propuestas irrealizables. Y porque ya ha evidenciado de sobra, que su único objetivo es hacer desaparecer al PSOE del escenario político. Y tercero, quizá lo más importante, porque ¿cuál es la responsabilidad primaria del PSOE? ¿permitir y/o compartir “cualquier” gobierno para salir del bucle, sean cuales sean las consecuencias? Responsablemente ¿se puede apoyar y/o estar en un gobierno que no tenga propuestas de política económica y social, que sean mínimamente creíbles y factibles? ¿Sería responsable, apoyar y/o participar en un gobierno que condujera a España, por la misma senda que Syriza ha conducido a Grecia?
Todas estas preguntas esenciales, deben ser contestadas antes de decidir un posible pacto. Pero bueno, como hubiera dicho Sandro Pertini, tengamos un “culo di ferro”; y sentémonos en la silla de la negociación, todas las horas que sean necesarias, para despejar las incógnitas que hoy tanto nos preocupan y asustan. Y luego que decida el Comité Federal y/o los militantes del PSOE.
Pues eso.

Palma. Ca’n Pastilla a 9 de Junio del 2016.